viernes, 8 de febrero de 2013

Los médicos de confianza de Fujimori



Los fujimoristas están en campaña para que los doctores de Fujimori participen en la evaluación médica del INPE, que debe emitir el informe decisivo para el pedido de indulto.
A los fujimoristas no les parece que sea demasiado pedir porque están malacostumbrados a los privilegios que ilegalmente le han dado a Fujimori desde que fue sentenciado por sus crímenes y delitos: cumple su condena en una cómoda “prisión” que ningún preso del mundo tiene, por más ex presidente que sea.
Y como la ley para indultos no cuadra con sus objetivos, ¿qué hacen? Tratar de torcerla. “No cuesta nada que lo asistan sus médicos”, dice Aguinaga, su otro ‘doc’. Y es que para el fujimorismo violar normas o leyes no cuesta, es su modus operandi, su filosofía de vida política. Pero a los peruanos sí nos cuestan sus ilegalidades. No solo porque aceptar que se impongan otros médicos sería contravenir las normas vigentes, sino porque como la historia demuestra, ellos no dan puntada sin hilo. No podemos menos que pensar que tras ese intento de imposición hay una estrategia. Como por ejemplo cuestionar el informe de los médicos del Estado, si sus conclusiones no les resultan favorables. Con su bando de doctores armarían una coartada para refutar las verdades médicas de la Junta del INPE para llevarla ad infinitum al son del “soy inocente”.
Ante la negativa de Fujimori de ser evaluado por la junta, cabe preguntarse: ¿qué enfermo verdaderamente en grave o serio estado se negaría a ser evaluado por doctores que opinarán si su salud justifica el indulto? ¿O qué familiares y amigos dejarían que su ser querido demore esa evaluación si realmente estuviera tan mal?
No es que los fujimoristas sean indolentes o perversos con su líder, sino que saben que no está grave como durante meses han intentado vender a la opinión pública con fotos y videos filtrados. Por eso se dan el tiempo de reclamar, victimizarse, presionar.
Tras la avalancha de críticas por negarse a la junta y presionar al gobierno para que admita a sus médicos, ahora los fujimoristas dicen con conocida maña que quienes ellos proponen no son doctores personales sino “servidores públicos” sustentándolo en que sus médicos al ser del INEN, pertenecen al Ministerio de Salud. Pero lo que no dicen es que no son cualquier médico del INEN.
Son los que han asumido una defensa de la supuesta gravedad de Fujimori, más allá de la ética médica. Han sido y son muy cuestionados (por doctores de INEN sin tinte político o avaricia) por salir a defender manipulaciones como: “cáncer de alto riesgo” o “paciente portador de cáncer” cuando Fujimori no tiene cáncer hace años (si alguna vez lo tuvo y jamás estaremos seguros hasta que se hagan ADN a las supuestas biopsias en parafina de AFF y a él mismo para comprobar que coinciden).
Es más, tras el comunicado del INEN que “avaló” ello, hubo mucha crítica interna y el INEN prefirió desligarse como institución. Pero esos doctores en los que los fujimoristas tanto confían siguieron defendiendo lo médicamente indefendible por meses.
Y no podrán decir los fujimoristas que en la junta que rechazaron no había especialistas de cáncer: había dos oncólogos de cabeza y cuello (precisamente del INEN), cardiólogo, psiquiatras y doctores de instituciones diversas. Ademas, los exámenes y evaluaciones hechas por los doctores de Fujimori los tiene la junta. ¿A qué entonces le temen los fujimoristas? A que la ciencia confirme que siguen mintiendo

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