martes, 27 de enero de 2015

CONSECUENCIAS INDESEABLES EN EL GOBIERNO DE HUMALA

La crisis política desatada por el Ejecutivo no dá para más, si el Presidente no enmienda rumbos de inmediato, tendrá que atenerse a consecuencias de pronóstico reservado.
Su responsabilidad personalísima obedece a hechos incontrovertibles: PRIMERO, él y la señora Heredia quebraron su frente internpo al desprenderse de los artífices de su triunfo electoral, por eso el ex primer ministro Salomón Lerner pasó a una oposición desde la cual hoy denuncia acciones de espionaje interno. Luego, apostaron por el coronel Óscvar Valdez y cuando éste empesaba a manejar las tensiones mineras fue desautorizado flagrantemente hasta convertirlo tambien en opositor. Despues buscaron al incondicional Juan Jimenez Mayor, quien salió tras insultar a los ciudadanos tildándolos de histéricos por reclamar seguridad. A Cesar Villanueva lo maltrataron ferozmente por su osadía de tener personalidad propia. Y hoy mantienen a Ana Jara un gabinete aprobado con fórceps en el Congreso. Entre tanto Gana Perú se cae a pedazos como acaba de demostrarse con la renuncia de Sergio Tejada.
Así, el núcleo del poder se ha reconcentrado en Ollanta Humala y su esposa, quien desde su poder paralelo confronta cada vez con mayor virulencia a la oposición. El primer vicepresidente dimitió, la segunda es hostilizada por los servicios de inteligencia, nadie sabe bien quiénes son los asesores tras las sombras. Y lo que queda en el Gabinete solo son tres tipos de ministros: los técnicos, en franca minoría; los incondicionales, comenzando por la primera ministra; y los de choque, como el inefable Daniel Urresti.
Sin partido, sin operadores políticos y, peor aún, sin planes precisos, el gobierno es progresivamente 
más autoritario, menos transparente y con enemigos intestinos. El vuelo automático de la economía está en emergencia tras los pésimos resultados del 2013; el ambiente de negocios es inestable; las reformas de las fuerzas armadas y de la policía se aprobaron sin pasar por el Congreso; el enfrentamiento con los servidores públicos es creciente y la arrogancia ha detonado la bomba de tiempo de la Ley Pulpín, derogado el día de ayer, que por cierto Siete de su misma bancada votaron a favor de la derogatoria; sólo quedaron en protección de la Ley 18 Congresistas que aún mantienen esa linea.
La responsabilidad individual de Humala es entonces ineludible. Si no quiere arrastrar al país extremos de una eventual vacancia presidencial, debe reaccionar de inmediato: entendiendo el pedido de diálogo y concertación interpartidario. Asimismo debe recomponer el Gabinete, ponerse a disposición de las comisiones investigadoras y convocar a un gobierno de salida de ancha base.
La crisis no terminará con la derogación de una Ley, pues eso es sólo el comienzo del reclamo nacional. Humala debe recordar que quien siembra vientos cosecha tempestades; por eso es mejor para todos que apacigüe a la Nación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario